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Como acompañar el Duelo en infancia y adolescencia

El duelo es una experiencia desafiante para las personas de todas las edades, pero en el caso de personas en la etapa del duelo en la infancia y la adolescencia, presenta particularidades que deben ser abordadas con sensibilidad. Deseo ofrecerte información sobre cómo apoyar a las personas más jóvenes que están pasando por la pérdida de un ser querido. El asesoramiento en duelo puede brindarte la orientación necesaria en este proceso. Este artículo explora las diferentes etapas del duelo en la infancia y adolescencia, y cómo puedes ayudar a tus hijos e hijas a sobrellevarlo.

Infancia: Hasta los Seis Años

En los primeros años de vida, las niñas y niños no comprenden el concepto de universalidad ni de irreversibilidad inherentes a la muerte. Creen que ellas y sus seres queridos vivirán para siempre. La idea de que la muerte es irreversible es un concepto que se desarrolla más tarde, alrededor de los seis años. Antes de eso, pueden creer que la muerte es como un sueño, como cuando dormimos: pueden entender la muerte como algo que puede ser interrumpido. Por eso es habitual que si les planteamos que «el abuelo se ha ido de viaje o al cielo» nos pregunten cuándo van a volver.

En este sentido resulta fundamental no utilizar este tipo de enunciados confusos como «se ha ido de viaje y no va a volver» o «se ha ido al cielo» y utilizar específicamente «ha muerto». Posiblemente esa palabra te asuste más a ti que a tus peques.

Por otro lado, las niñas y niños menores de 6 años pueden pensar que el cuerpo de la persona fallecida sigue funcionando en cierto sentido. Pueden imaginar que pueden sentir frío o calor, o incluso comunicarse de alguna manera. Este período se caracteriza por un pensamiento mágico, donde las niñas y niños pueden creer que con desearlo pueden traer de vuelta a su ser querido, y en contrapartida pueden hasta albergar sentimiento de culpa por «no hacer lo suficiente» si no sucede, a la par que sentir que sus acciones pudieron causar la muerte de un ser querido. Si, este punto es complejo, y tiene mucho que ver con su concepción de ellos mismos y el mundo: A esta edad no consiguen imaginar que antes de nacer no existían y que luego, cuando mueran, no estarán.

Todo esto puede desencadenar la activación de antiguos temores. Pueden tener miedo de irse a dormir, de la oscuridad o de quedarse en soledad. Eso forma parte del duelo, yo te invito a que les des la seguridad que te piden.

Es posible que sientan angustia al separarse de sus figuras de apego, si les pasa recuerda que posiblemente teman que se produzcan otras muertes. El duelo en infancia y adolescencia tiene unas particularidades que es importante contemplar.

A esta edad sienten mucha curiosidad, ¿y sabes qué? la curiosidad nos ayuda en cualquier etapa a lidiar con el miedo. Trata de satisfacer esa curiosidad, respondiendo a sus preguntas con un lenguaje que puedan entender.

A partir de los seis años

En torno a los siete años pueden comprender el concepto irreversible y con ello, que tras la muerte, el cuerpo no funcionará más.

A partir de los seis años, comienzan a cuestionarse su propia muerte y la de el resto de personas. Algunas autoras enmarcan este pensamiento en torno a los 12 años.

La comprensión de que sus pensamientos no son los causantes de la muerte o el regreso de alguien fallecido no se produce hasta la edad de 6 a 7 años, aproximadamente.

El grupo de amistades es muy importante durante el duelo en la infancia (y en la adolescencia) y es habitual el temor de que el hecho de la muerte de un familiar cercano haga que sus amistades les vean como diferentes.

Sigue manteniéndose a estas edades una enorme curiosidad.

El duelo duele, vídeo creado por Unicef.

Adolescencia: La búsqueda de respuestas

En la adolescencia, la comprensión de la muerte se asemeja más a la de las personas. En esta etapa pueden cuestionarse que la muerte es posible y enfrentar temores relacionados con la pérdida de sus propias vidas y las de sus seres queridos. La idea de la irreversibilidad de la muerte se vuelve más sólida.

Sin embargo, esta etapa de la vida también lleva consigo la intensificación de las emociones.

Es habitual un notable interés en lo que sucede después de la muerte, y aparece cierta trascencencia.

Por norma general, no quieren ser diferentes a sus iguales y temen no encontrar comprensión en su entorno, lo que puede llevarles a no permitirse transitar su propio duelo.

Diferencias según las etapas

Es importante comprender que el duelo en infancia y adolescencia difiere del duelo en la etapa adulta. Además de las diferencias relacionadas con la edad, existen características generales a considerar:

  • En la infancia, mantener las rutinas y la estabilidad es clave para que la pérdida no represente una ruptura con la realidad.
  • La duración del proceso de duelo suele ser más corta en la infancia.
  • La expresión emocional puede manifestarse a través de juegos y actividades, y es fundamental permitirles expresarse de esta manera.
  • En la adolescencia, es posible que no quieran compartir sus emociones con personas adultas, por lo que es importante brindarles un espacio seguro para expresarse.
  • Recuerda que cada individuo es único, y el apoyo emocional y la empatía desempeñan un papel crucial en guiar a peques y adolescentes a través del duelo.

En resumen, apoyar a los niños y niñas en duelo requiere una atención especial a sus necesidades y desafíos. Como personas adultas, podemos proporcionar un ambiente seguro y comprensivo para que puedan expresar sus emociones y encontrar formas saludables de afrontar la pérdida. No estás sola en este proceso; el asesoramiento en duelo puede ser una valiosa ayuda para ti y tus hijos.

Si deseas obtener más orientación o consideras el asesoramiento en duelo como una opción, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Estoy aquí para ayudarte a guiar a tus hijos a través de este proceso difícil y proporcionarles el apoyo que necesitan.

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