¿Nos conocemos?
Soy psicóloga integrativa, sexóloga y terapeuta de parejas, con 20 años de trayectoria profesional. Trabajo desde un enfoque humanista, relacional y psicocorporal, con una mirada sensible al trauma y perspectiva de género e interseccional.
Entiendo a las personas dentro de su historia y su contexto, atendiendo no solo a lo que piensan o sienten, sino también a sus vínculos, su cuerpo y las estrategias que han ido desarrollando para adaptarse, protegerse y relacionarse.
Acompaño procesos individuales y de pareja, trabajo en sexología y tengo una amplia experiencia en el acompañamiento y la conducción de grupos. Mi práctica es afirmativa y respetuosa con la diversidad sexual, de género y relacional.
Actualmente paso consulta presencial en el centro de Gijón y online.
Experiencia
Mi trabajo en la actualidad
Actualmente, mi actividad profesional se centra principalmente en la terapia con personas adultas, la sexología y la terapia de pareja, tanto presencialmente en Gijón como online.
Acompaño procesos muy diversos, aunque a lo largo de los años he ido profundizando especialmente en el trabajo con el cuerpo y el trauma, los vínculos y las relaciones, la sexualidad, las rupturas amorosas y los procesos de duelo.
Una parte importante de mi trabajo está también vinculada a la sexualidad y la relación con el cuerpo. Como sexóloga acompaño cuestiones relacionadas con el deseo, el placer, las dificultades sexuales y los cambios que pueden aparecer a lo largo de la vida, con especial formación e interés en sexualidad, perimenopausia y menopausia.
La perspectiva feminista y la diversidad sexual, de género y relacional atraviesan mi manera de trabajar. Mi consulta es un espacio afirmativo para personas LGTBIQA+ y para quienes construyen su sexualidad, sus vínculos o sus relaciones fuera de los modelos normativos.
Puedes conocer con más detalle cómo trabajo en terapia individual, sexología y terapia de pareja.
Grupos, formación y divulgación
El trabajo con grupos ha formado parte de mi trayectoria profesional durante muchos años. He diseñado y facilitado talleres y procesos grupales relacionados con regulación emocional, cuerpo, comunicación, relaciones, sexualidad, creatividad, duelo y desarrollo personal.
Entre 2008 y 2024 facilité itinerarios de desarrollo personal en colaboración con Obra Social “la Caixa”, además de desarrollar proyectos propios y participar en distintos programas de intervención social y educativa.
También he trabajado en formación de profesionales. Entre otras colaboraciones, he impartido el módulo de intervención con técnicas corporales en el Experto/a en Intervención Psicológica con Víctimas de Violencia de Género, coordinado por Olga Barroso en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.
La divulgación es otra parte de mi trabajo que disfruto especialmente. Durante años he creado contenidos sobre psicología y sexualidad. En mi mi canal de YouTube alrededor del que se ha formado una comunidad de más de 60.000 personas, he compartido meditaciónes mindfulness, relajaciones y ejercicios prácticos y también he dedicado una pequeña parte de mi trabajo divulgativo a la sexualidad y la menopausia a través este podcast, sobre sexualidad y menopausia. A veces subo contenido a TikTok e Instagram
Y también hay otras cosas que forman parte de quién soy
Mi recorrido profesional no ha transcurrido únicamente dentro de una consulta. He trabajado en intervención social y educativa, he impartido charlas y conferencias y durante años he utilizado el teatro, el movimiento y la expresión corporal como herramientas de trabajo con personas y grupos.
También he sido docente de teatro, facilitadora de teatro y movimiento terapéutico y actriz. Todo ese recorrido ha influido en mi manera de entender el cuerpo, la comunicación, los vínculos y la relación terapéutica.
Y fuera del trabajo me gusta escribir, coser, tejer y hacer cosas con las manos. Y bailar. Mucho. Desde hace años una parte importante de mi vida transcurre también entre swing y blues.
Metodología
Trabajo desde una mirada integradora, relacional y psicocorporal. Esto significa que no utilizo un único modelo ni aplico las mismas herramientas a todas las personas: trato de comprender qué está ocurriendo, qué puede necesitar cada proceso y qué manera de trabajar tiene sentido en cada momento.
La relación terapéutica es una parte fundamental de ese trabajo. Para mí no se trata únicamente de aplicar técnicas, sino de construir un espacio suficientemente seguro desde el que poder explorar aquello que duele, comprenderlo y encontrar otras maneras de relacionarte contigo, con tu historia y con otras personas.
El cuerpo ocupa un lugar central en mi forma de entender la psicoterapia. Muchas de nuestras experiencias no se expresan únicamente a través de pensamientos o palabras: también aparecen en forma de sensaciones, impulsos, emociones, bloqueos o maneras aprendidas de protegernos. Por eso integro el trabajo verbal con la atención al cuerpo y a la regulación emocional.
Trabajo desde una mirada sensible al trauma y al apego, entendiendo muchas de nuestras respuestas no como algo que está “mal” en nosotras/os, sino también como formas de adaptación que tuvieron, o siguen teniendo, algún sentido dentro de nuestra historia. Cuando es adecuado para el proceso, integro herramientas procedentes de enfoques como EMDR, Psicoterapia Sensoriomotriz, Terapia Focalizada en las Emociones (TFE), ACT, mindfulness y otras aproximaciones humanistas y experienciales.
Mi recorrido por el movimiento somático, el teatro y la expresión corporal, la danza y otras disciplinas corporales también ha enriquecido mi manera de acompañar, especialmente en el trabajo grupal.
Todo ello está atravesado por una perspectiva feminista, de género e interseccional. No entiendo el malestar psicológico al margen del contexto en el que vivimos. Los mandatos de género, las condiciones materiales, las relaciones de poder, la orientación sexual, la identidad, nuestros vínculos y el momento histórico y social también forman parte de nuestra experiencia y pueden tener un lugar en terapia.
Formación
Me licencié en Psicología por la UNED en 2007. Por aquel entonces también me formaba y trabajaba como actriz, y mi experiencia con el teatro despertó muy pronto mi interés por todo aquello que ocurre más allá de las palabras: el cuerpo, el movimiento, la expresión y las emociones.
Mi formación inicial tenía una importante base cognitivo-conductual, pero pronto sentí la necesidad de ampliar esa mirada. Empecé a formarme en abordajes humanistas, técnicas corporales y de movimiento, Gestalt, musicoterapia y psicosomática, buscando maneras de integrar el cuerpo en el trabajo psicológico.
Durante algún tiempo me sentí un poco hereje. La psicología que había conocido durante mi formación académica y la manera en la que yo empezaba a entender a las personas no siempre hablaban exactamente el mismo idioma.
Con los años he seguido revisando, ampliando y afinando mi manera de trabajar, con especial atención al trauma, el apego, la regulación emocional, el trabajo psicocorporal y los vínculos. Entre otras formaciones, he realizado el Experto en Clínica e Intervención en Trauma con EMDR y el Experto en Psicoterapia Breve de Pareja, ambos en SEMPyP, además de formarme en Psicoterapia Sensoriomotriz, Terapia Focalizada en las Emociones (TFE), Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y mindfulness.
Me gusta mucho aprender y entiendo la formación continua y la supervisión como una parte esencial de mi responsabilidad profesional. Después de veinte años trabajando, sigo estudiando, revisándome y aprendiendo.
Me gusta mucho aprender y entiendo la formación continua y la supervisión como una parte esencial de mi responsabilidad profesional. Después de veinte años trabajando, sigo estudiando, revisándome y aprendiendo.
De la experiencia personal a la sexología
Mis propias experiencias vitales también han influido en algunas de mis decisiones formativas.
Hace años, una ginecóloga me diagnosticó «menopausia precoz». Recuerdo pensar que iba a llegar a la menopausia de una manera bastante parecida a como había llegado a la menarquia: sin tener ni idea de lo que estaba pasando.
Llevaba tiempo queriendo profundizar en sexología y aquella experiencia terminó de empujarme a hacerlo. Cursé el Máster en Terapia Sexual y de Pareja con Perspectiva de Género de Fundación SEXPOL y Universidad Nebrija, y dediqué mi trabajo final a investigar el deseo sexual en la menopausia desde una perspectiva feminista.
Desde entonces, la sexología y la terapia de pareja forman una parte importante de mi práctica profesional. Acompaño a personas en su relación con la sexualidad, el deseo, el placer y el cuerpo, así como en los cambios que pueden aparecer a lo largo de diferentes etapas vitales, entre ellas la perimenopausia y la menopausia.
Mi formación se extiende también a ámbitos como la mediación familiar y resolución de conflictos, intervención en crisis, violencia de género y terapia de pareja, entre otros.
Seguir aprendiendo
Mi formación no procede únicamente de los libros, los másteres o las horas de supervisión.
Mi propia vida ha influido inevitablemente en mi manera de mirar y acompañar. He atravesado experiencias difíciles y otras profundamente placenteras, y unas y otras me han enseñado cosas diferentes sobre el cuerpo, los vínculos, la vulnerabilidad, el disfrute y nuestra capacidad para adaptarnos.
No creo que todo sufrimiento tenga que hacernos crecer ni que haya que encontrar necesariamente una enseñanza en aquello que nos duele. Pero sí creo que, cuando existen las condiciones adecuadas, podemos comprender e integrar algunas experiencias y construir a partir de ellas maneras diferentes de estar en nuestra vida.
Y después de veinte años acompañando procesos, también sé que una parte importante de lo que he aprendido se la debo a las personas que han confiado en mí en consulta y a quienes han participado en mis grupos y talleres.
Cada proceso me recuerda que no acompaño desde un lugar en el que yo “sé” y la otra persona simplemente recibe. La terapia es también encuentro, curiosidad y aprendizaje. Siento un profundo agradecimiento hacia todas las personas que me han permitido acompañar una parte de su camino.
¿Por qué Psicología con Swing?
La palabra swing habla de movimiento, balanceo, ritmo. Pero para mí significa bastante más que eso.
Llevo muchos años bailando swing y blues. Estos bailes me han regalado disfrute, comunidad, conexión con el cuerpo y una forma muy particular de relacionarme con el aprendizaje: escuchar, probar, equivocarme, ajustar, encontrar mi propio movimiento y hacerlo siempre en relación con otras personas.
Pero el swing tampoco es para mí únicamente música y baile. Tiene historia y tiene política. Nació en comunidades afroamericanas y su historia está atravesada por cuestiones de raza, segregación, apropiación, resistencia, identidad y comunidad. Conocer ese contexto cambió también mi manera de acercarme a una música y unos bailes que amo.
De alguna manera, todo eso conversa con mi forma de entender la psicología.
No vivimos, sentimos ni nos relacionamos en el vacío. Nuestra historia personal importa, pero también importan el cuerpo que habitamos, nuestros vínculos y el contexto social, cultural y político en el que hemos aprendido quién podemos ser, qué se espera de nosotras/os y qué lugares podemos ocupar.
Como mujer blanca, europea y cis, intento mantener presente que también miro el mundo desde una posición concreta, atravesada por privilegios y sesgos que necesito seguir revisando. La perspectiva feminista e interseccional forma parte de ese compromiso y de mi manera de ejercer la psicología.
Por eso Psicología con Swing sigue teniendo sentido para mí después de todos estos años. Une algunas de las cosas que más me importan: el cuerpo y el movimiento, los vínculos, la curiosidad, el disfrute, la conciencia del contexto y una psicología que no renuncia a hacerse preguntas sobre el mundo en el que vivimos.
Y, además, porque sigo creyendo profundamente en la importancia de bailar. 💜